¿Qué hacemos con el SIDA ahora que lo tenemos?
 
¿Qué es el SIDA?
¿Qué derechos tienen las personas con SIDA?
¿Qué hacemos con el SIDA ahora que lo tenemos?
¿Quienes somos?
¿Qué hacemos con el SIDA ahora que lo tenemos?
 
Suele ocurrir que enfoquemos el tema SIDA desde el ángulo de la prevención exclusivamente.
Es muy fácil, cuando se trata de SIDA, pensar en el riesgo que corremos, de contagiarnos esta enfermedad. ¿Pero cuántas veces nos hemos puesto a pensar en lo que significa para una persona infectada? Además, ¿nos detenemos a pensar qué sucedería si estuviésemos realmente infectados?.
El grupo hizo el ejercicio de "ponerse en el lugar del otro". Esto nos posiciona en una nueva mirada, donde las consecuencias de la discriminación social es lo que más afecta.
Como resultado, aquí están algunos de los trabajos que seleccionamos para compartirlos con todos ustedes y para promover la reflexión también desde este ángulo.
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Monologos
Está sonando el despertador, son las 7.30. Otra mañana que comienza, siento que mi vida no tiene sentido. No tengo ganas, no tengo fuerzas. Mi mente es un completo desorden y por momentos siento ganas de estar muerto. Pienso y pienso y la cabeza da vueltas y vueltas pero no le encuentro ningún sentido a mi vida. Creo que no podré salir adelante. Todas las mañanas, abro los ojos, seco las lágrimas que resbalan por mis mejillas y solo recuerdo aquel día, en el que todo mi mundo se derrumbó.
Recuerdo ese día, si, lo recuerdo muy bien. Fue exactamente hace tres meses, tenía el resultado de mis análisis en las manos. El resultado había dado positivo. La sangre circulaba fríamente por mis venas y mi temor avanzaba. No lo podía creer, pensaba que en realidad era todo un sueño; solo bastaba con que alguien apriete mi brazo y despierte de esa horrible pesadilla. Luego mi vida seguiría normalmente. Pero por dentro mío sabía que no era así. De ahora en adelante mi vida tomaría otro rumbo, cambiaría totalmente. En primer lugar me puse a pensar en que cosa habré hecho mal en mi vida para merecer algo semejante o si en realidad eran obras del destino. Pero mis pensamientos en este momento eran en vano y no podía regresar el tiempo atrás. Luego me puse a pensar que estaba solo en el mundo, que nadie me entendería, que me discriminarían. ¿Cómo lo tomarían mis padres? ¿Y mis amigos? Nadie me apoyaría. Me había peleado con mi novia, pero esta vez era para siempre. Estaba deprimido y pensé que nunca lo iba a superar. Maldigo ese momento en el que un amigo (que verdaderamente no se si es mi amigo) me convidó una sustancia que supuestamente me iba a hacer sentir mejor y yo como un estúpido caí. Era la primera vez que consumía droga y nunca pensé que por utilizar solo una vez una jeringa usada por una persona conocida podría terminar con estas consecuencias.
Las horas pasaban aquel día y yo permanecía a oscuras en mi cuarto. Lo único que hacía era llorar y pensar en mi futuro, en lo que venía. Veía todo negro, no encontraba nada positivo. Hasta que me puse a pensar en las cosas que realmente valían la pena y decidí luchar, salir adelante. Junté fuerzas de donde no las había y me dirigí a hablar con mi familia. Al principio no me creían, aunque después se amargaron, me brindaron todo su apoyo, me acompañaron en todo y me di cuenta que nunca me abandonarían. Además se lo conté a dos amigos, “mis mejores amigos”. Ambos se quedaron helados al oír la noticia. A uno de ellos, desde ese momento no le volví a ver la cara nunca más pero el otro, se quedó a mi lado siempre y nunca me abandonó.
Actualmente, estoy bajo tratamientos y debo tomar muchos medicamentos por día. Frente a mi familia, a la gente, disimulo estar bien aunque por dentro mi miedo se mantiene estable o día a día va creciendo más. Miedo de saber que pronto puede llegar el fin. De a poco estoy tratando de superar mi enfermedad, de seguir haciendo las cosas que hacía normalmente. Aprendí a cuidarme y a cuidar a los demás, de no contagiarlos de SIDA, de protegerlos. Porque sé lo que se siente, sé lo que se sufre y porque no quiero que alguien que yo quiera pase lo mismo que estoy pasando. Estar enfermo no es una cosa buena, al contrario, es horrible pero, gracias a ella, aprendí a valorar la vida y me di cuenta de todas las cosas bellas que tenía en mi vida y que antes no me daba cuenta; estas son las cosas que me dieron y me siguen dando las fuerzas suficientes para poder seguir adelante y nunca bajar los brazos.-



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Era cómodo ir por la vida ignorando lo que pasaba en la vereda del frente hasta que sin querer comencé a caminar por ella, viendo los que, del otro lado como yo lo hacía antes, siguen ignorando esta realidad.-
No se realmente como fui, o tal vez no quiero reconocer la verdad, pero lo real es que hoy golpean mi puerta y la vida me toca.-
Se que tendré que convivir, quien sabe hasta cuando, con esta negra sombra que ha condicionado toda mi existencia. Hoy todo ha cambiado, mi seres queridos, mis amigos, en fin todas mis relaciones.-
Quien sabe hasta cuando la vida me dará una revancha, siento que estoy jugando con el tiempo de descuento y pierdo por goleada.-
La única misión que creo, es posible, para poder siquiera empatar, es trasmitir toda mi experiencia para que nadie se vaya al descenso como yo.-
Vivir en el club de la vida es un precio caro para desperdiciarlo con un descuido, por falta de consejos, falta de experiencia, falta de que se yo cuantas cosas.-
Hoy estoy en el descenso pero voy a luchar día a día para salir de la “B”, o aunque más no sea mantener la categoría.-
Ustedes que están jugando en la “A”, primera división de la vida, no se mareen jugando para la tribuna y defiendan transpirando la camiseta cada día, que la vida es bella y merece ser vivida como corresponde.
 
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